Sea
la plataforma de ventas que utilice, todos los negocios requieren revisar la
experiencia y la imagen que generan cuando alguien se acerca a ellos. Annie
Basetti de Perfil nos da algunos tips para potenciar nuestra imagen
Fuente: Mi Empresa
1.
Siempre crea experiencias agradables.
La
vivencia en su negocio debe ser única, especial y lo más emotiva que sea
posible. Porque las emociones de quienes están alrededor de tu negocio deben
ser tus aliadas, no las menosprecies, incorpóralas a tu estrategia. Esto habla
del lugar físico o virtual donde recibes a las personas, de tu trato y tu
presentación.
2.
Planifica más, corre menos.
El
trabajo inteligente es más rentable que el operativo. No por hacer muchas cosas
vas a tener más éxito. Si planeas con más cuidado que tu competencia,
proyectarás una mejor imagen. Los líderes de las grandes marcas no lucen
desesperados ni apurados.
3.
Nunca te comprometas ciegamente a presentar algo cuando ello no depende de ti.
Sé
prudente. No ofrezcas algo de lo que no estés 100% seguro o que implique la
participación de otros sobre los que no tienes control. Usa plazos con holguras
para las contingencias que pudieran surgir. Sin embargo, si de tu esfuerzo
depende, acepta el reto.
4.
Vuélvete un agradable preguntón y un gran observador.
Es
la única manera de realmente satisfacer y fidelizar. Pregunta mucho y escucha
con atención. Cerciórate de haber comprendido correctamente. Y distingue
expectativas de características.
5.
Ocúpate de caerles bien a todos, sin sacrificar tus valores y sello personal.
¿Por
qué la necesidad de aceptación? Porque la mayor parte de las decisiones de
nuestros prospectos de clientes son más emocionales que racionales (y hasta las
más racionales igual guardan un componente emocional).
6.
Enfócate en la sostenibilidad y la sustentabilidad, es decir, ve el largo
plazo.
Es
cierto que hay que vivir el presente, pero de cara al futuro. La persona a la
que ahora tratas con indiferencia podría ser tu cliente, tu promotor o un fiero
demoledor algún día. Recuerda que a un comprador le vendes una vez, pero tu
cliente es el que te compra habitualmente y además te refiere.
7.
Visualiza a tus clientes y colaboradores y relaciónalos como socios
estratégicos.
Asume
a tus clientes como tus promotores. Tus trabajadores y proveedores son tus
clientes internos y aliados, respectivamente. Busca su bienestar a la par que
el tuyo.
8.
Construye una red de contactos y trabájala sistemáticamente.
Una
de tus tareas importantes debe ser armar de una buena base de datos. En ella
recoge la información relevante de las personas que conoces y que te permita
clasificarla de acuerdo con criterios útiles a la hora de buscar quiénes pueden
ser trascendentes en el logro de tus objetivos.
9.
Invierte tiempo y dinero en tu imagen y la de tu negocio.
Una
buena página web, los servicios de alguien que te enseñe a maximizar las
funciones de las redes sociales, un uniforme de calidad para tu recepcionista
son ejemplos de que entiendes el lenguaje y las necesidades de tu entorno. Si
necesitas ahorrar, hazlo pero no te cortes las alas.
10.
Prohibido suponer que todo salió bien.
Cuando
estamos empezando es difícil hacer costosas evaluaciones de satisfacción. Sin
embargo, no chequear si las cosas realmente están dándose como creemos puede
ser de una ingenuidad mortal. He aquí la regla de oro: busca el ‘feedback’ de
cada uno de tus clientes.
11.
Pregunta a quienes te rodean qué imagen proyectas y confronta las respuestas
con lo que piensas de ti mismo.
Es
la más difícil de las sugerencias de la lista, porque implica el riesgo de oír
aquellas cosas que no nos gusta escuchar y, peor aun, la posibilidad de que
haya coincidencias en las apreciaciones, en cuyo caso no nos quedaría más que
validar la crítica.
